La belleza en la ciencia

Buscar un vínculo entre arte y ciencias naturales no salta a la vista. El observador del común no percibidas relaciones  entre estos ámbitos del conocimiento, de pronto nota enlaces  mínimos o mejor difíciles de expresar con lenguaje del diario vivir.

Para algunas personas la ciencia se entiende como una realidad. – ¿Pero qué es la realidad?-  Puede ser un acuerdo de interpretación de un suceso cercano a varios individuos, ésta puede ser: fija, inmodificable; sin embargo se debe tener en cuenta que los  enunciados de la realidad planteada por los científicos  a través de fórmulas, conceptos, teorías, hipótesis y modelos son creaciones o diseños  en la búsqueda de la interpretación de la naturaleza, todos estos términos son susceptibles de modificaciones por cambios en la forma como se va modelando  el complicado libro de nuestro entorno.

Se han creado modelos para entender eventos que pueden ser totalmente triviales para el común de los seres humanos como puede ser el simple hecho de observar como cae un objeto si se suelta desde una determinada altura. En esta situación en particular el científico británico Newton (1642-1727) bien pudo ser el personaje del siglo XVIII al plantear la Ley de Gravitación Universal, en donde se establece lo que mas adelante se denominará el campo gravitacional, esto es la propiedad que tiene un objeto con masa m1 de atraer a cualquier otro objeto con masa m2. El campo gravitacional ninguno de nosotros lo puede apreciar  a través del sentido de la vista, sin embargo todos estamos inmersos en éste, si intentamos brincar nuestro alcance vertical es mínimo ya que la atracción gravitacional rápidamente nos hace volver al punto inicial.

Aquellos que deambulan en lo que denominamos las ciencias naturales han creado sus propias obras de ciencia, no propiamente dibujadas sobre una hoja de papel con la técnica del carboncillo, tampoco utilizando un lienzo y diversos colores para interpretar un hecho en particular, menos moldeando arcilla en tres dimensiones, sin embargo se han manejado estilos de interpretación del libro de la naturaleza, utilizando las matemáticas como el lenguaje para expresar aquello que inicialmente era una idea para finalmente presentar explicaciones coherentes para una comunidad específica.

Tomas Kuhn en su obra: La estructura de las revoluciones científicas aborda de manera magistral un enfoque del desarrollo del conocimiento de manera diferente a lo que se tenía hasta ese entonces: Para Kuhn el desarrollo de la ciencia estaba basado en conceptos previos aceptados por la comunidad científica, éstos tenían sus raíces en teorías y leyes que se habían planteado anteriormente. Cuando se presentaba una incongruencia con el conocimiento antecesor, era necesario realizar algunas modificaciones. A esta transición se le denominaba una revolución científica, en donde la nueva teoría usualmente era más general que la anterior, una teoría específica se convertía en un caso particular de una más general. Como ocurrió  con  la aparición de la teoría especial de la relatividad, en este instante  histórico del desarrollo de la ciencia se modificaron los conceptos de espacio y tiempo, de ser conceptos absolutos se convirtieron en términos relativos. En este nuevo enfoque el observador ocupa un lugar privilegiado en la descripción  o explicación de  un evento en particular.  La nueva interpretación del tiempo y el espacio para aquella persona inmersa en el lenguaje matemático y los conceptos de física puede afirmar que encuentra gran belleza en la nueva interpretación, ésta resulta ser más comprensible y armoniosa.

Cuando pensamos en un observador, éste posee su propia sensibilidad en cuanto a la forma como interactuará con su entorno. La mirada de cada individuo es diferente. Seguramente el análisis realizado sobre  una comunidad específica por  un profesional  con estudios de matemáticas y filosofía difiere de manera sustancial de aquel que presentaría otro experto con estudios de matemáticas y medicina. Los dos estudian eventos que pueden ser similares pero sus ópticas deben ser diferentes. Lo interesante sería la forma como se cruzaría la información que cada uno proporciona para llegar a conclusiones comunes.

En concordancia con lo anterior se puede pensar en el juicio estético que presentaría cada profesional de acuerdo a su propio saber: este juicio corresponde a las cualidades de belleza que cada uno le confiere  a determinado evento de la comunidad de interés.  Esto puede resultar muy subjetivo ya que la belleza la juzga cada observador, sin embargo socialmente se aceptan ciertos criterios de acuerdo al entorno en el cual se analiza la situación en particular. En este contexto se incluyen la comunidad científica que forma parte de un todo. Donde la estética como tal se relaciona con la belleza de dicho objeto de estudio.

Para un físico el objeto de estudio puede ser un evento específico. Se puede pensar en la experiencia que pueden tener dos amigos al asistir a una fiesta, cada uno mostrará percepciones diferentes, si uno de ellos va acompañado de su novia, muy probablemente el tiempo que comparte con la dama le pareció muy corto, mientras que su amigo puede pensar que el tiempo del evento fue muy largo si éste compartió parte de su tiempo con su hermana, quien es la joven con la que sale su amigo.

Lo anterior nos puede llevar a pensar que las obras de la ciencia tienen que presentar relaciones entre forma y contenido, además es necesario en cualquier caso analizar el contexto personal y social en que se ideó la obra además de la intención y posibles aplicaciones de la misma.

Si fijamos nuestra mirada en un caso particular como puede ser la interpretación del movimiento, lo cual  siempre ha sido un reto para los artistas, para Claude Monet en 1873 en su obra: Impresión, salida del sol -ver ilustración-, se notan pinceladas llenas de color, las cuales dan la sensación de cambios de posición del agua,  al ojo del observador.  Fácilmente nos transportamos a la atmósfera sugerida en la composición, los detalles son más bien difusos, sin embargo queda clara la idea de movimiento en la cadencia mostrada en el agua.

 

Por otro lado  Newton propone en su texto: Principios matemáticos de filosofía natural el concepto de movimiento a través de sus leyes . Es muy interesante su lectura del libro de la naturaleza cuando afirma: “El cambio de movimiento es proporcional a la fuerza motriz impresa, y se hace en la dirección de la línea recta en la que se imprime esa fuerza”.  En esta interpretación expresada en lenguaje matemático a diferencia del manejo de color en la obra de Monet, Newton habla de un término llamado cantidad de movimiento el cual se entiende como el producto de la masa de un objeto multiplicado por su velocidad instantánea. Nosotros observamos simplemente objetos en reposo o en movimiento. Newton define el movimiento en términos de la cantidad de sustancia -masa-  y de la variación de la posición del objeto como función del tiempo -velocidad instantánea-. Él afirma que si la cantidad de movimiento del objeto cambia en términos del tiempo, necesariamente debe aparecer una fuerza motriz actuando sobre éste. En la obra de Monet percibimos el movimiento cambiante del agua lo que nos sugiere la fuerza que puede presentar el agua presente en la composición. Monet propone la existencia del movimiento, mientras que Newton lo define en términos de variables medibles.

Es de apreciar y disfrutar con nuestro sentido de la vista la belleza en:  La composición bidimensional de Monet en la interpretación del movimiento, y así mismo en  la interpretación de Newton del mismo concepto pero expresado en términos diferentes.

fuentes: http://www.theartwolf.com/articles/50-pinturas-impresionistas.htm

El universo como obra de arte. John D. Barrow

Comentarios o sugerencias: picriba@hotmail.com

 

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