Nuestro planeta gira a menor velocidad, esto implica cambios en el tiempo.


 

Valiosa información del diario “El Tiempo” en Bogotá, leamos esta nota textual del día 29 de junio de 2012

“Los días y las noches se están alargando porque la Tierra está girando más despacio.

El sábado 30 de Junio de 2012 a las 6:59:59 p.m., el reloj atómico de cesio, rubidio y cuarzo que marca la hora oficial del país se parará por un segundo.

El Instituto Nacional de Metrología -entidad que determina los diferentes patrones de medida- será el encargado de de sumarle esa fracción de tiempo al día, el cual se hará de forma simultánea en todo el mundo a las 24 horas de tiempo universal coordinado, escala basada en la rotación de la Tierra.

De acuerdo con los expertos, el planeta está rotando a menor velocidad y, al frenar su movimiento de forma paulatina, los días y las noches se van haciendo cada vez más largos. De hecho, se calcula que en 5.000 millones de años un día durará 48 horas.

¿Y por qué va más lenta?

“Hay un efecto constante que hace que vaya más lento -explica el físico Gustavo Chaparro, coordinador del laboratorio de tiempo y frecuencia del Instituto Nacional de Metrología- y es su interacción con la Luna. Esto hace que la Tierra experimente el efecto de marea, es decir, que aparezca una fuerza en sentido contrario que la hace frenarse lentamente”.

El encargado de vigilar la rotación de la Tierra y ordenar a los países este retraso de un segundo es el Servicio Internacional de Rotación de la Tierra y Sistemas de Referencia (Iers, por sus siglas en inglés).

Según el físico Chaparro “cuando los días basados en la rotación del planeta tienen retrasos con respecto a los días basados en la hora atómica, y sumados estos retrasos alcanzan un segundo, hay que hacer este ajuste”.

Un segundo no es, para la gente, muy representativo, pero sí para campos como las telecomunicaciones y el transporte aeronáutico, donde, por ejemplo, esa diferencia puede afectar los GPS de las aeronaves, según explicó Jaime Villalobos, profesor del Laboratorio de Física Geoespacial y Metrología de la Universidad Nacional.

También es importante para las transacciones comerciales en línea, a nivel internacional, y para los movimientos de las bolsas de valores: un segundo puede implicar millones de dólares transados.

Estos cambios, usualmente, se hacen los días 30 de junio o los 31 de diciembre. “Una de las razones es que en estas fechas las bolsas están cesantes y no habría repercusión”, afirma el ingeniero Gerardo Porras, subdirector de metrología física del Instituto.

Las bolsas, particularmente, están interconectadas. Si  unos países hacen el cambio y otros no, este segundo de diferencia podría generar confusión.

En el 2008 se produjo este atraso en el tiempo, el 31 de diciembre, a la medianoche. Antes se hizo en el 2007. El país y el mundo lo han hecho 24 veces desde 1972.

Esta noche bastará con detener un segundo la hora oficial, generada por el reloj atómico de cesio que reposa en el Instituto, y soltarla nuevamente para que el atraso se haga efectivo.”

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